26 de mayo de 2018

Guarda el verso que corre el tiempo

No te gires si regreso a tu mente.
El pasado se quedó al otro lado.
Mas allá, lejos, en los mundos crueles,
donde los que aman son los cuerdos faltos.

Tampoco es diferente en el mundo este,
en un lugar al cual siempre tasamos,
que los que se retiren o se cuelguen,
llenen de tópicos a los impávidos.

Los ciegos piensan en divisar puentes,
los mudos son ventrículos payasos,
los cojos corren tras tiempo fulgente,
los mancos se mueren por tirar dardos.

Mientras tanto guárdate tras el frente.
Aterriza. Cuida de los disparos.
Guarda el verso bajo la pluma, Bécquer,
que muere el serventesio asonantado.

12 de mayo de 2018

Salvavidas

Te suspiro siempre vida,
por el año ya pasado,
por un futuro a tu lado
alzado en alas floridas.

Te recuerdo en luz batida
por el camino ya andado,
por un secreto sembrado
arado a sangre caída.

Te amo lejos y sin huida,
por el mundo perturbado,
por un lugar siluetado
tallado en alma zurzida.

Te quiero en la recaída,
por delante del estrado,
por el cielo más nublado,
estrellados contra el suelo...


mi amor, mi paracaídas.

12 de agosto de 2017

Mundo animal

El pequeño niño que se separó de la cuna crece ahora entre leones, serpientes y arañas. "La selva no está preparada para mí," piensa. Pero, ¿habrá pensando si él está preparado para ella?
Intenta escalar las montañas más altas, alcanzar los árboles con más frutos, cruzar los ríos más peligrosos y profundos. Hubo un día que dijo que no le importaría colgar de una rama en el punto más peligroso del Nilo. Ahora puede, pero no se da cuenta de que el miedo se ha convertido en pánico, no hay placer, hay dolor, hay peligro, daño. Ahora le acecha el hueco del sinsentido, de los sentimientos, el recuerdo de que un día no pudo. No tenía ni idea de lo que llegaría a ser salir de su zona de confort. Lo veía como una aventura maravillosa, solo alegría, victorias, se olvidó de las espinas en las rosas, arco iris, corazones y margaritas... todo sonrisas.
Pasó de mirar el árbol desde abajo, en tierra firme, a ver cada rugosidad intentando alcanzar la copa. Desde el suelo no advertía los gusanos haciendo su casa en la corteza del árbol. Las hojas que caían en otoño las fotografiaba, ahora, al trepar, le caían en la cara estorbando en su mirada. Todo el tiempo miraba hacia abajo, al pasado, recordando momentos de cuando veía aquel árbol florecer y soñaba con treparlo. Aquellos recuerdos en los que se veía juzgando a otros niños que no podían subir a un manzano.
Se vistió en su piel, se atrevió a trepar, a soñar. No sabe cuando llegará a la copa, ni el sacrificio que le costará. Pasará sequía, se secarán las hojas, verá la ciudad teñida de blanco y niños al fuego de la chimenea. No importa. Mirada arriba, meta en la copa. El pequeño niño no solo sueña con un tiempo en el que la primavera haga florecer su escalada. Hace de cada estación una sonrisa, de cada caída una moraleja, de cada gusano un amigo, de cada paso un camino. De la cima, el objetivo.
"Estoy preparado para la selva," se atrevió a gritar.

17 de julio de 2017

No todo vale

El mundo se cae y yo de rodillas le digo que pare. Que me deje tranquilo. No todo vale. Que me ponga en mi sitio, que no llueva en balde. Que el mundo gire y nada acabe. Que el tiempo pase, y esto siga en pie, incesante.
Mano con mano afrontando el mundo. Intranquilo dolor que nunca cesa. Dolor que apuesta por un corazón al otro lado de la barrera.
Nada separa, ¿verdad? ¿Acaso no estamos hechos para esto?
La alegría de poder vivir por algo. El rencor de morir por ti. La pena de desearte tanto que acabo desesperando. El amor, razón por la que nunca desistir. 

27 de enero de 2017

Cambios

Me siento y hecho la vista atrás. Me veo a mí misma hace años. Ni el la misma silla, ni en el mismo escritorio, ni siquiera en el mismo hemisferio. El mundo gira, y con él cada pequeño micro-mundo que cada uno creamos en nuestras cabezas. Desde la típica pregunta de pequeño de qué quieres ser de mayor, al verdadero camino que eliges suele haber diferencia. También el lugar donde te gustaría vivir, tu comida favorita o la clase de pareja perfecta que desearías cambian con el tiempo. Simples detalles, nos convierten en distintos. El cambio pasa, sigue pasando y nunca parará. Es algo continúo. Aunque no nos demos cuenta siempre está ahí. No espera el momento de atacar, porque siempre está presente. No nos tenemos que enfrentar a él, no hay que negarlo, hay que ayudar a que se introduzca en nosotros de lo más suave posible. El cambio es evolución, mejora, adaptación.